
Jaime Escobar Triana, M.D.
Presentación. Carlos Eduardo Maldonado.
Existimos entre dos límites incognoscibles e inexperimentables: el nacimiento y la muerte –incognoscibles e inexperimentables en el sentido de que nadie experimenta su propio nacimiento ni tampoco su propia muerte. Experimentamos el nacimiento y la muerte, siempre, como el nacimiento y la muerte de otros. Y entre ambos extremos, existimos en el balance y al tensión permanente entre salud y enfermedad.
Ahora bien, la salud y la enfermedad no son estados que propiamente hablando, elegimos. Por el contrario, se trata de estados que nos acaecen. Sin embargo, es cierto que toda decisión que tomamos es, implícita o explícitamente, en función de, o a partir de nuestro cuerpo. Si se prefiere, toda decisión es, directa o indirectamente, en relación con o sobre nuestro cuerpo.
De este modo, nuestro cuerpo tiene la importancia de que define absolutamente tanto nuestra finitud como nuestra facticidad en el mundo. Estamos aquí y ahora y es inevitable que no nos encontremos en esta situación – o en aquella. Pero es nuestro propio cuerpo el que nos sitúa en medio de la situación, a pesar de que podamos escaparnos, provisionalmente, gracias a la imaginación. Sin embargo, no simplemenete existimos en nuestro cuerpo. En contra de las lecturas neoplatonizantes, esto es, en contra del dualismo alma-cuerpo o mente-cuerpo, existimos, además, nuestro cuerpo. Yo- quienquiera que diga “yo”- soy mi cuerpo. Existimos nuestro cuerpo de dos maneras principales. De un lado, existimos nuestro cuerpo como mirado y conocido pro el otro. De otra parte, existimos nuestro cuerpo en términos de salud o de enfermedad.
En el libro de Jaime Escobar es posible encontrar un esfuerzo sincero y denodado de dialogar con la filosofía y la medicina a fin de encontrar el mejor de los espacios para la formulación, primero, y luego para la comprensión y la solución de estas preguntas. Sólo que el autor toma como hilo cardinal lo que más le atañe o más le compete, el encuentro con la comprensión de y, el diálogo con, el cuerpo humano. Es preciso resaltar explícitamente aquello de lo que finalmente se trata todo: es la vida humana. |