
PRESENTACIÓN - Dr. Jaime Escobar Triana.
En este volumen de la colección Bios y Ethos presentamos algunos de los aspectos tratados en el X Seminario Internacional de Bioética, dedicado a la sexualidad. Quisimos abrir un nuevo escenario de reflexión bioética, acerca de la importancia, los problemas, el significado y las prácticas de la sexualidad, en la tarea de comprender y hacer posible la vida. Si hay un tema en el que confluyan miradas diferentes y, que al mismo tiempo genere reflexiones diversas es, sin lugar a dudas, el de la sexualidad. Se trata de un tema, un campo y una dimensión que merecen la mayor seriedad y profundidad científica y ética.
La sexualidad en el antepasado mundo de las bacterias fue inventada como manera de intercambiar y transmitir los genes de generación en gene ración, asegurando la supervivencia de las especies, aunque perecieran los individuos. Fue un largo proceso evolutivo en el que se daba también la reproducción, por la división en dos de cada individuo, en forma sucesiva.
El término "sexualidad" tal como lo entendemos hoy, aparece por primera vez en el siglo XIX como una construcción cultural que implica poder y dominio y no solamente lo relacionado con la biología. Freud, con la teoría psicoanalítica, describe nuestra naturaleza bisexual y las diversas maneras en que puede alcanzarse o no, nuestra heterosexualidad. No considera la homosexualidad como una enfermedad, sino que la traslada de la esfera de la moral (como perversión) a la medicina. También se debe a Freud la revelación conflictiva de la conexión entre sexualidad e identidad.
La sexualidad de una persona depende de varios factores interrela- cionados, como la identidad sexual, el sexo genérico, la orientación sexual y la conducta sexual. Si bien la sexualidad surgió como diferenciación progresiva del sexo como exigencia para la reproducción, aparecen actual mente, además, otros elementos biotecnológicos que permiten la superación de la esterilidad, la donación de gametos, la fecundación in vitro, hasta la posible clonación y el permitir hijos no sólo de parejas heterosexuales.
Los cambios que se han venido dando aceleradamente se relacionan con hechos tan notorios como la separación del placer sexual respecto de la reproducción. Como consecuencia, la planificación del número de hijos, de una parte, y de otra la liberación de la mujer, han propiciado el cambio no sólo de las costumbres sexuales sino la forma misma de la institución familiar, independientemente del juicio moral sobre estos cambios.
La expresión "familia artificial" se viene usando desde 1983 (R. Snowden y D. Mitchell) cuando se publicó un estudio acerca de parejas que solicita ban la inseminación artificial con donante. El término expresa, con cierto sentido despectivo desde entonces, la denominación para cualquier familia que se constituya mediante técnicas de reproducción asistida. Existen hoy muchas formas no ortodoxas de familias con motivaciones múltiples, varios tipos de padres solteros o separados y multiparentales.
No es que desaparezca la familia como núcleo de la sociedad, sino que se transforma hacia una cultura diferente de la usual, transición que estamos viviendo y que perdurará aún por años. La familia tradicional no es ajena a estos cambios que la biotecnología, y en especial la genética, han ido introduciendo en el comienzo de la vida humana, a través de formas dife rentes de procreación.
Con la fecundación in vitro (FIV) se inició el cuestionamiento no sólo a cerca de la reproducción humana sino además sobre la constitución de la familia tradicional y el matrimonio hasta ahora predominante en la sociedad occidental A propósito de las técnicas de reproducción asistida y la genética, incluyendo la clonación, se van generando nuevos formatos de familias.
El factor predominante en la constitución familiar ha sido la cuestión económica de productividad para la supervivencia, en sus diferentes mani festaciones. Esto es posible observarlo desde la familia extensa pasando por la familia nuclear, desde el concepto hobbesiano de familia como una diminuta monarquía compuesta por el hombre y sus hijos (no menciona a la mujer), o un hombre y sus siervos, o un hombre y sus hijos y sus siervos juntos, hasta contextos actuales en que hombres y mujeres estudian, hombres y mujeres trabajan, y las posibilidades de unidades familiares se vuelven ilimitadas.
En la actual sociedad globalizada, la creciente movilidad geográfica, los medios de comunicación, las tecnologías de la información, la autonomía de la sexualidad, etc, están cambiando elementos tradicionales de la vida social que habían perdurado por mucho tiempo. La liberación de la sexua lidad es un factor sobresaliente en este cambio que tiene íntima relación acerca de las maneras de entender la vida y genera profundas reflexiones bioéticas.
Estas son las motivaciones para presentar en este volumen de Bios y Ethos distintos acercamientos al tema de la sexualidad y la bioética.
Jaime Escobar Triana analiza las implicaciones bioéticas de la Biotec nología en las nuevas tipologías de familia. Lucía Nieto invoca algunos elementos de carácter público. Brigitte (Luis Guillermo) Baptiste hace una disertación sobre el ecofeminismo. Marcela Sánchez propone una discusión de la sexualidad bajo la perspectiva de los derechos humanos. Chantal Aristizábal expone algunas relaciones entre bioética, sexualidad y la pande mia del sida. Hernán Santacruz se aproxima a los temas sobre la sexualidad desde la psicología evolucionista y el psicoanálisis. Carlos Maldonado propone un enfoque del sexo desde las ciencias de la complejidad. Manuel Velandia introduce un enfoque sistémico de las identidades sexuales cam biantes. Para finalizar, Alonso Acuña nos muestra una revisión histórica del amor en la evolución de la pareja.
Todas estas ideas son novedosas para el desarrollo del tema que nos convoca.
Jaime Escobar Triana MD.
Director Programa de Bioética
Universidad El Bosque
Version Descargable
volver
|